Antes de llegar a Orchard Gardens, estaba bien nerviosa. No sabía que haría en la oficina de la enfermera y pensaba que los niños no querrían hablar conmigo en español y que no los entenderían. Sin embargo, yo me sentía muy cómoda desde el momento que llegué. En la escuela Orchard Gardens, hay dos enfermeras. Tienen un cuarto con mesa y computadora, un cuarto para hacer cosas como lavar los cortes, poner curitas, y tomar la temperatura, y un cuarto con cinco camas. Cuando llegué, conocí una de las enfermeras inmediatamente quien se llama Sue. Es bastante baja con pelo corto y una actitud animada. Es muy sarcástica y hace que los niños se ríen mucho. Ella empezó a trabajar en Orchard Gardens hace tres meses entonces todavía está un poco abrumada. Sue estaba muy entusiasmada que yo estuviera allá para ayudarla, especialmente cuando le dije que soy estudiante de enfermería. No comprende nada en español y me dijo que es muy difícil trabajar allá porque no hay suficiente traductoras por todas.
Conocí unos niños latinos en la oficina. Hay un chico que va a la oficina muchas veces cada día porque tiene una minusvalía psíquica y a él le gusta hablar con chicas guapas. Yo le vi tres veces y nunca paró de sonreír y me habló en español. Había dos primas, una con asma quienes me hablaron mucho. ¡Eran tan lindas! Dijeron que les gustan mi pelo, mi piel, y mi nombre. Pienso que para ellas, como viven en un barrio donde la mayoría de personas son latinas, yo soy única o exótica. Mi niño favorito era Alexis quien vomitó en clase. Tenía cinco años y sólo habló español. Yo tenía que cuidarle mientras la enfermera hacía otras cosas y al principio él era muy tímido y no habló mucho. Pero al final de las tres horas, él nunca paró de hablar conmigo y era hiperactivo, pero muy lindo. ¡Ya tengo ganas de volver!